
Concepto
Tres mujeres, supuestamente hermanas, que llevan puestas 3 máscaras andinas semitransparentes manipulan 3 maniquís, que funcionan como alterego de cada una de ellas. Las hermanas están vestidas de luto, y tienen puestos 3 sacos de piel desgastados y apolillados. Ellas se reúnen a cenar. Una suerte de“ última cena” después de un acontecimiento doloroso.
Los diálogos que se escuchan pretenden crear una sensación ambigua. ¿ Las tres hermanas, que por momentos se interrogan y en otros se silencian, son acaso tres mujeres distintas, ó son tres facetas esquizofrénicas de una misma persona?
Se opta así por la representación simbólica de la búsqueda de identidad. Reflejo de una sociedad escindida y “ sin rostros ” . Una sociedad auto/silenciada, y sin memoria. Una sociedad donde la máscara de la máscara alude a una identidad ficticia, cargada de reproches y de culpas.
Contexto
Imágenes entrecortadas y muy dañadas por el tiempo del otrora Presidente de facto Manuel A. Odría rodeado por periodistas nos sitúan en un determinada época de nuestra historia : el 31 de marzo de 1950, en Lima en la Casa de Gobierno, el Presidente de la Junta Militaar con el decreto No.11323, dicta las normas para el empleo y confección del Escudo Nacional, Gran Sello del Estado, Bandera Nacional, Pabellón, Estandarte y Escarapela en vigencia. Este decreto tiene como finalidad establecer la uniformidad indiscutible de los símbolos de la Nación,. Las imágenes describen la propuesta del dictador a problemas nacionales de entonces.
Problemas que aún no han sido resueltos.
LA CUARTA CONVENCION
La muestra de Patricia Bueno en la Galería Vértice permite revisar varios cuestionamientos en torno a la teoría del video arte. Quizás el más importante es ese desplazamiento entre video narrativo y cortometraje que muchos teóricos cuestionan. La complejidad de diferenciar uno del otro es de tal magnitud, que muchos de los videos que he visto en Bienales y Festivales, posteriormente los he comprado como cortometrajes en los FNAC de Madrid y París. Cuando no hay solución no hay problema., Duchamp dixit.
“Tuyo es el reino” es el video mejor logrado que haya visto –no sólo en el Perú- en mucho tiempo. Si bien las obsesiones de Patricia Bueno siguen siendo las mismas, su lenguaje ha madurado de manera espléndida gracias a experiencias anteriores, fundamentalmente su participación en MADEINUSA, donde tuvo a cargo, junto a Susana Torres, todo el concepto artístico. Se trata de una obra abiertamente política, pero ajena a todo panfleto, se trata de un recorrido sinuoso que se inicia con un discurso de Odria anunciando la “Cuarta Convención”. La imagen del dictador, simbólicamente lavada, está diluida en el pasado del registro cinematográfico, en una metáfora visual que marca la clave de la historia.
Las protagonistas pueden ser tres mujeres -o en realidad, siguiendo a Lacan, una sóla multiplicada en sus egos- que habitan un mundo claustrofóbico con evidentes señales de un poder que se desmorona. Ella(s) se oculta(n) tras una máscara que a la vez se esconde tras un maniquí, evidenciando enigmas entre penumbras próximas al surrealismo. En ellas se desarrollan acciones mínimas que revelan, de manera precisa, la clase a la que pertenecen lo(s) personaje(s). El vino, por ejemplo, es escanciado en una garrafa antes de servirlo en la copa, la vajilla se dispone con el rigor que demandaban los principios y el lento desplazamiento de la(s) mujer(es) marca el ritmo de la decadencia social.
En el centro del espacio predomina el relieve de un escudo en blanco que carece de la cornucopia oficial. La riqueza ya ha sido esquilmada y sus rastros sólo se encuentran bordados con los brillos artificiales de las lentejuelas en las servilletas del comedor. No había visto antes una imagen tan precisa de nuestro despojamiento histórico.
El video tiene varios elementos formales a destacar. En primer lugar la dirección de cámara y la iluminación, a los que se añade la verosimilitud escenográfica gracias a los aciertos en ambientación y vestuario. Finalmente el texto, hablado como una letanía, le otorga una connotación macabra a esa última cena donde estas “tres convenciones” se reincorporan y desintegran. Alrededor de ellas los gatos, que todo lo invaden, se desplazándose melifluamente por el recuadro de la cámara.
Algunos han relacionado este video con imágenes de “Gruppo di famiglia in un interno”, la penúltima película de Visconti. Ambas tienen en común la autopsia de la burguesía, sin embargo, por razones imprecisas, no puedo evitar pensar en referentes distintos. El primero es Aura, de Carlos Fuentes, por ese mundo mohoso en que los personajes se enclaustran, o la presencia de la coneja y los gatos para hacer una analogía con sus protagonistas. Ciertamente en Aura la atmósfera es de putrefacción, mientras en “Tuyo…” ésta se acelera de manera ineludible, pero a su manera las dos obras hablan del encierro, el desdoblamiento y la descomposición. El otro referente pudiéramos encontrarlo en las sardónicas instalaciones de Kienholz a pesar de que Bueno recurre más bien a la ironía para hacer referencia a una clase que utiliza abrigos de piel para sentarse a la mesa, a pesar de que los gatos están sobre ella, compartiendo la comida.
Son los ojos de los gatos que merodean el interior a los que vemos en primer plano a diferencia de la(s) tres convencione(s) encerrada(s) en sí misma(s), atormentada(s) por un futuro que nunca volverá a ser igual. Y sólo al final, cuando la mujer enmascarada nos mira a través del monitor, es que logramos comprender que todo es una representación dentro de otra representación, y que dentro de este ritual, nosotros, espectadores-convidados, hemos sido la cuarta convención.
Luis Lama
Caretas / Abril 12, 2007
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